Mostrando entradas con la etiqueta Perú. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Perú. Mostrar todas las entradas

martes, 25 de septiembre de 2012

La primera y la última técnica

Ikkyo es la primera técnica que nos enseñan al empezar a practicar, siempre digo que es la técnica más sencilla, pero a la vez la más difícil.
 
Para los que recien empiezan a practicar, es la técnica con menos pasos, simplemente consiste en llevar el brazo del atacante hacia el piso con un movimiento circular.
 
En ikkyo se empiezan a demostrar los principios del tai-sabaki, el manejo de la fuerza y lo que es una torsión simple e inmovilización.
 
Ikkyo se empieza a enseñar paso por paso, de manera que los pasos se vayan interiorizando en la mente del practicante que no está acostumbrado a los movimientos.
 
Mientras se va avanzando en la práctica, muchos practicantes tienden a olvidarse de practicar ikkyo para buscar practicar las técnicas más avanzadas, porque creen que así están desarrollando más su técnica. Desde esta humilde posición les puedo comentar que no hay nada más errado, si es que quieres desarrollar una mejor técnica debes de perfeccionar el ikkyo más allá de lo que tienes ahora.
 
Me explico un poco, si todavía estás haciendo ikkyo paso a paso, entonces estás lejos del nivel deseado, si cuando haces el ikkyo quedas desbalanceado o tienes que aplicar demasiada fuerza, o no terminas bien ubicado, tienes que practicar más.
 
Ikkyo debe de ser realizado de manera continua y casi sin esfuerzo, manejando la fuerza del uke de manera que lo puedas llevar al piso practicamente sin que se de cuenta y mantenerte en el centro del movimiento. La entrada debe ser lo suficientemente profunda y desequilibrante que tengas al uke casi de puntas, con el codo apuntando hacia arriba, de ahi a terminar la técnica hay solamente un pequeño paso.
 
Si a esto le añadimos la práctica de bajar con el uke para terminar la técnica y luego ponerse de pie, estando en guardia hacia el uke, tenemos una técnica bastante completa.
 
Sensei Calderón siempre dice que el Ikkyo es la técnica con la que siempre debemos empezar a practicar, y estoy completamente de acuerdo con él, es la técnica con la que configuramos todos nuestros movimientos para empezar a practicar otras técnicas.
 
Siempre busca practicar ikkyo en la clase, concéntrate para ejecutarla sin pensar, sin esforzarte, no como si fuera la primera clase, sino como si fuera la última. En el momento que sientas fluir la energía, que sientas que todo se mueve a tu alrededor y tú estás practicamente quieto al medio, entonces ya tienes la técnica... eso quiere decir que has llegado a un nivel, ahora simplemente tienes que seguir practicando para no perderlo....
 
Recuerda, ikkyo es la primera y más fácil y la última y más difícil de las técnicas...

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Porqué usar un Hakama

Retomo este blog, orientándolo más al arte marcial tradicional, sobre el contemporáneo sigo escribiendo en www.movingzenperu.com . El hakama es una prenda que se utiliza en las artes marciales japonesas, viene a ser una parte del kimono y antiguamente era un pantalón para montar a caballo. Es una prenda muy suelta, parecido a un pantalón con las piernas muy anchas. Entre las artes más conocidas en utilizarlo están el kendo y el aikido.


En kendo el hakama se utiliza prácticamente desde que se empieza a practicar, en Aikido usualmente se utiliza desde que uno llega a cinturón negro, aunque en algunos dojos se pide el uso del hakama desde que se empieza a practicar y en otros solamente a las mujeres.

Estaba leyendo que O-Sensei en su dojo pedía que todos utilicen el hakama, no importa cuál sea su rango, esto debido a que era una manifestación de respeto por las tradiciones y de mantener la herencia tradicional del Budo.

Asimismo, para los que han visto a detalle un hakama, se habrán dado cuenta que tiene siete pliegues, los cuales reflejan las siete virtudes del Bushido (ver “El Samurai Moderno” en este blog, http://mbelaochaga.blogspot.com/2011/05/el-samurai-moderno.html) ,Gi, Yuu, Jin, Rei, Makoto, Meiyo, Chuu, virtudes todavía vigentes y que nos llevan a ser verdaderos artistas marciales.

Es muy importante que todo el que viste un hakama tenga conciencia de esta implicancia, es como llevar encima la esencia de los samuráis, tengan en cuenta que en la época que estaban en actividad, los samuráis eran guerreros fieros y leales, pero más que eso, tenían un código y una virtud inquebrantable, más allá de su propia integridad física. Samurái puede ser traducido como “el que sirve” y es que su misión en la vida era servir a su señor. Por lo tanto, un Samurái no debe de ser soberbio, sino más bien humilde.

Algunas veces quien viste un hakama siente que es porque ha ganado un premio, que es un símbolo de status social dentro del dojo (ya he oído hablar de “la soberbia de los enhakamados”), en realidad el vestir un hakama quiere decir que uno se tiene que entregar a servir a su dojo para que crezca y prospere.

El hakama por lo tanto tiene que ser tratado con respeto, pues simboliza todas nuestras tradiciones y nuestro espíritu marcial, por eso es que se dobla con tanto cuidado (recuerdo que sempai Silupu siempre dice “como doblas tu hakama es como llevas tu vida”) y reverencia. Ya hasta hemos perdido la costumbre en la cual el alumno mayor le doblaba el hakama al Sensei o al Sempai que dirigía la clase, para nosotros era un honor, para los alumnos ahora parece un castigo.

Si estás en el tatami y ves un hakama, por favor intenta no pasar por encima, trátalo como algo más que una prenda, es la simbolización de las tradiciones, ayúdanos a conservarlas.

Si vistes un hakama, llévalo con humildad y respeto, los ojos van a estar puestos en ti para ver si en verdad representas lo que simboliza

Saludos Marciales!!



lunes, 30 de mayo de 2011

El Samurai Moderno

Me cuesta recordar qué fue primero, si mis características personales me llevaron a buscar un arte marcial japonesa o el arte marcial japonesa determinó mis características personales, creo que a estas alturas de mi camino ya importa muy poco esta disertación tipo "el huevo y la gallina". Lo que sí es cierto es que como parte de mi formación tengo una personalidad bastante afín con ciertas costumbres que son comunes a las artes japonesas y que me han ayudado a progresar en mi camino de vida, es decir el que tengo fuera del dojo.

No quiero sonar pretensioso al decir que me considero un samurai moderno, ni mucho menos, pues sé que no dejo de ser un constante practicante, que tengo todavía un camino muy largo por recorrer; pero lo que si creo es que sí estoy en la capacidad de describir lo que significaría ser un samurai en estas épocas y si es es anacrónico o no.

Hace un par de días estaba releyendo un libro que encontré hace unos años, se llama "El líder Samurai" de Bill Diffenderffer, quien hace una muy buena analogía entre como los valores de los antiguos guerreros japoneses pueden ser utilizados con éxito en un mundo empresarial moderno. Hace un buen enfoque en los valores de los samurais y describe cómo es que no han pasado de moda sino todo lo contrario, son muy vigentes hoy en día.

Para aterrizar un poco más las ideas, los Samurais se regían bajo un estricto código de conducta, este código es conocido como el código del Bushido o el "Camino del Guerrero".  Dentro de este código tenemos las virtudes que norman el comportamiento del Samurai. Usualmente se nombran siete virtudes, algunos nombran ocho y hay versiones del código con diez virtudes.

Me gusta más la versión de siete virtudes, principalmente porque es la que llegué a interiorizar, pues la repetíamos al final de cada clase en el poco tiempo que practiqué Kendo. Voy a nombrar las siete virtudes, lo que mas o menos significan y cómo yo las interpreto o intento aplicar.

1.- Gi - Rectitud. Esta virtud está referida a la justicia y honradez, para el samurai solamente había lo correcto y lo incorrecto. En este sentido el ser recto se conjuga con ser íntegro, esto es, actuar sin egoísmo y con racionalidad. Esta virtud debe ser desarrollada en los momentos en que tenemos que tomar decisiones que afecten nuestras vidas y sobre todo las de otras personas

2.- Yuu - Coraje. El Samurai era valiente, no temía actuar, pero no era descuidado, es decir no tenía miedo a morir, pero no buscaba la muerte. El coraje, la valentía y el heroísmo pueden ser llevados a nuestra vida diaria cuando nos hacemos completamente responsables de nuestras acciones y decisiones, cuando asumimos los retos y sabemos que no vamos a dejar los compromisos a medias porque nos rendimos por algún motivo.

3. Jin - Benevolencia. Todas las habilidades del Samurai se vuelcan en hacer el bien de todos. La palabra Samurai dicen que se puede traducir con "aquellos que sirven" y es ahí dónde ejerce su benevolencia. Dedica su vida a entrenar para ser cada vez más rápido y más fuerte y poder hacer el bien a los que lo rodean. Esta también es una de las virtudes que podemos ejercer, el hacer el bien a nuestros semejantes.

4. Rei - Respeto. Si bien los Samurais eran guerreros muy valerosos, no eran crueles, eran corteses incluso con sus enemigos. el respeto hacia los demás es una de las bases de nuestra civilización y es algo que nos caracteriza a los seres humanos.

5. Makoto - Honestidad, Sinceridad absoluta. El samurai era sincero, su palabra ya era un hecho, no se dudaba de ella. Se dice que hace lo que dice y dice lo que hace, ¿cómo sería nuestra interrelación con nuestros semejantes si todos fuésemos tan sinceros que dijéramos lo que pensamos hacer? soy un firme convencido de que sería mucho más sencilla, habrían menos intrigas y las cosas sucederían más rápido, pues no habrían intenciones ocultas.

6. Meiyo - Honor. Las decisiones de un samurai tenían que ver con su honor, nadie lo juzgaba, sino el mismo. Si veía su honor traicionado, tenía tal poder de autocrítica, que llegaba a quitarse la vida. Era muy importante que lleve su vida de manera honorable y que lo demuestre. Eso llevado a la actualidad, es liderar con el ejemplo, llevar una vida intachable, ser responsable de nuestras acciones y sobre todo, pensar antes de hacer algo, si es algo honorable o no.

7. Chuu - Lealtad. Eso se traduce de muchas maneras, primero el samurai era leal a todos los que tenía que cuidar, pero además, era consecuente con todas las responsabilidades que tomaba, es decir, era leal a sus principios y a sus acciones. La lealtad es algo que actualmente se pierde muy rápido, pero que es una virtud que bien ejecutada genera un efecto multiplicador muy grande, normalmente a quienes les eres leal, también lo son contigo.

Si bien no debemos pensar que debemos vivir como japoneses de la época feudal, pues la sociedad ha cambiado demasiado, no podemos negar que estas virtudes o valores no están pasados de moda, es más, siento que todavía, después de tantos años, son muy aplicables a nuestra vida diaria, que si todos nos tomásemos tan en serio como ellos el vivir bajo un código de conducta tan estricto podríamos hacer de este un mejor mundo. En nuestro dojo de Aikido el décimo precepto dice "la grandeza de una nación la determina la calidad de su gente" y eso es responsabilidad de todos y cada uno de nosotros.

Los invito a tomar un poquito del espíritu Samurai y a buscar la grandeza de nuestra nación a través de nuestros propios actos!!

miércoles, 4 de mayo de 2011

Artes Marciales para Ejecutivos

El mundo del trabajo empresarial actual tiene muchos elementos que lo transforman en una fuente de stress inagotable: empezando por las reuniones, conferencias telefónicas, los interminables e-mails, hasta llegar a las laptops, redes virtuales, smarthphones, blackberries y sin dejar de lado las iniciativas de mejora, los programas de innovación, planes estratégicos, hojas de ruta y demás... de enumerarlas siento que se altera mi presión e instintivamente miro el blackberry a ver si la lucecita roja no me indica que llegó un mensaje "importantísimo" que atender.

Toda esta locura en la que vivimos todos los que trabajamos para algún tipo de empresa estructurada, en la que hay reportes, competencia y manejo por resultados, exige que el ejecutivo de hoy tenga la capacidad de utilizar válvulas de escape para aliviar toda esta presión, si no quiere tener problemas de salud en un futuro no tan lejano.

No es extraño ver a empleados de 25 años con gastritis, que antes era una enfermedad de viejos, padecimientos como la laberintitis, parálisis facial, stress, sobrepeso, entre otros, son cada vez más comunes.

Yo encontré en las artes marciales esa válvula de escape, si bien empecé a practicar desde que estaba en el colegio, y me mantuve mientras estaba en la universidad, encontré que era tan útil para lograr un balance en mi vida que hasta ahora las sigo practicando.

Las ventajas de las artes marciales como contraparte al stress de los ejecutivos es que todas son disciplinas en las que se exige mucha concentración, en casi todos los lugares exigen celulares apagados y es un periodo de tiempo en los que te TIENES que olvidar de todo lo que está afuera.

Hace varios años mientras entrenaba, llegó un gerente de una compañía a practicar Muay Thai, él decía que había probado de todo: correr, nadar, jugar fulbito, entre otras cosas, pero decía que mientras corria o nadaba iba pensando en sus pendientes del trabajo, así que no se desconectaba. Con el Muay Thai lo presionaban tanto a hacer las rutinas que no tenía tiempo de pensar en otra cosa, sin contar que el desgaste físico le evitaba el insomnio o las pastillas para dormir.

Ahora, hay que tener en cuenta que el tipo de práctica depende del practicante, esto es, es muy diferente la práctica de un escolar a la de un universitario o de un profesional. Por ejemplo, el escolar está en etapa de formación, en esa etapa debemos concentrarnos en valores, motivar la competitividad, pero controlar la agresividad; en los universitarios tenemos la época de oro de la competencia, perfeccionar la técnica y consolidar los conocimientos; mientras que el profesional (en su mayoría), busca mantener una buena salud y perfeccionarse como ser, mas que querer llegar a competir.

De ahi que los entrenamientos o las exigencias tiendan a ser diferentes, un estudiante puede hacer sparring los fines de semana y un raspón con los guantes no pasa de ser una anécdota con los amigos, mientras que la misma marca puede significar una mala imagen par aun ejecutivo de cuentas o más de una pregunta de los jefes cuando se tiene que hacer una presentación. Los ejecutivos deben de buscar practicar con mayor protección y cuidado, pues su práctica tiene un fin más hacia adentro que hacia afuera.

Algunos consejos para los ejecutivos que quieran probar las artes marciales como alternativas para el stress:
  • Busque instructores calificados y escuelas con trayectoria, tómese el trabajo de visitar las academias, mirar las clases y pedir una clase de prueba.
  • Realice sparrings o competencias con las protecciones adecuadas, tenga en cuenta que en un enfrentamiento amistoso siempre hay posibilidades de que suceda un accidente.
  • Busque compañeros de práctica con la actitud de cuidar al compañero, es decir, que no se dejen llevar por la emoción que pueda causarle alguna lesión.
  • Puede elegir cualquier arte marcial, desde las tradicionales hasta las modernas, depende de cuál le atraiga más.
  • Si en algún momento de la práctica se siente superado por su compañero, no pierda la calma, es en ese momento cuando se cometen más errores y suceden los accidentes.
  • Organice su tiempo para lograr ser constante, puede avanzar y superarse cada dia a si mismo y lograr una mayor productividad en su trabajo
  • Aunque no lo crea, puede ampliar su networking, he conocido profesionales de diversos tipos en los dojos y se tiene el acercamiento de compartir una pasión.
Anímese!!, ponga a un lado el stress!! entre al tatami o cálcese los guantes!!! practique un arte marcial!!! va a ver que es una excelente alternativa para aliviar las tensiones del trabajo.

Si usted es un ejecutivo que practica artes marciales, ayúdenos a que hayan más, contándonos su historia.

martes, 3 de mayo de 2011

¿Practicar una o varias artes marciales a la vez?

Esta es una pregunta muy difícil de contestar, depende mucho del artista, de la madurez y del tiempo que se tiene para practicar. Les cuento un poco mi historia, tengo más de veinte años practicando artes marciales tradicionales, empecé y sigo practicando Aikido, en el transcurso nuestro sensei nos enseñaba técnicas de judo y cuando ya tenía el primer dan en Aikido llegué a practicar karate, kung fu, kendo y full contact. Cuando me tomé mis "años sabáticos" conocí el Muay Thai, hice algo de ju-jitsu y demás cosas por ahi, el Muay Thai fue lo que me acomodó más. No tengo grado en ninguna de las otras artes mencionadas, simplemente tomé algunas técnicas de ellas para complementar mi Aikido y ahora practico también el Muay Thai con mucha dedicación.

Sin embargo, creo que hubiera sido mucho más confuso practicar si es que hubiera empezado a mezclar todo desde el principio, o quizás no.

Me explico un poco, los que somos practicantes de artes marciales "tradicionales" (judo, aikido, karate, tae kwon do, kung fu, kendo, entre otros) buscamos mucho el ejecutar las técnicas de una manera precisa, lo más cercana a la perfección. Para poder realizar esto se requiere de mucha concentración, pero sobre todo de mucha práctica, es por eso que para dominar un arte marcial "tradicional" lo más recomendable es hacer una a la vez.

Las artes marciales tradicionales tienen una etapa de aprendizaje y acondicionamiento bastante larga y tediosa al comienzo, donde se aprende la forma básica y se acomoda el cuerpo para los movimientos, estos son básicamente caídas, posiciones de pies y manos, guardias, desplazamientos, de diversos modos dependiendo del arte. Lo que sucede si nos vamos a practicar muchas artes al mismo tiempo, sin no tener base, es que empezamos a mezclar, pero a mezclar sin ningún sustento, lo que hace que la base se vuelva débil y no nos permite avanzar como quisiéramos. Esto si es que buscamos seguir el camino "tradicional" del que hablamos al comienzo.

Pero, ¿cómo los samurais de antaño hacían convivir diversos estilos dentro de su práctica, de manera que se convertían en guerreros completos que dominaban más de un arte?, sencillo: ellos vivían para practicar y luchar, de ahi que podían dedicarle tiempo a dominar muchas artes, pero siempre empezaban por una base, la postura. La práctica del budo, de esta forma, es un camino de vida que lleva mucho tiempo y debe de ser guiado y estructurado por alguien que conozca hacia donde queremos llegar. Es decir, algún maestro que guíe qué pasos deben realizarse primero para evitar confusiones y progresar.

El caso de las artes marciales "modernas" o de las artes de "combate" es un poco diferente, al no haber "danzas" sino mas bien un grupo de técnicas estructuradas en un sistema, que se pueden complementar unas con otras, llegando a las Artes Marciales Mixtas, que toman lo mejor de cada una y generan un estilo particular. En general las escuelas de MMA también tienen sus estilos, algunas más orientadas a las técnicas de lucha, otras a las de golpes y otras a las de piso, dependiendo de las "especializaciones" de sus creadores o seguidores.

Entonces, ¿existe alguna receta ideal? la verdad no, todo depende de lo que el practicante quiera para llevar su camino o su práctica, algunos consejos:
  • Si quiere seguir el camino de las artes marciales tradicionales, debe de ejercitar su paciencia y buscar primero obtener un grado en una de ellas antes de ingresar a otra, cuando me refiero a grado, es lo más cercano a obtener un cinturón negro.
  • Cuando empiece a practicar otra arte marcial, ingrese con la mente en blanco, trate de "dejar de lado" todo lo que aprendió y concentrese en aprender. La mejor actitud que puede tener al ingresar es utilizar nuevamente su viejo cinturón blanco.
  • Si va a practicar algún arte marcial moderna, busque instructores calificados, certificados de ser posible, que puedan guiarlo en el camino, que cuiden que aprenda la técnica de una manera correcta.
  • Si desea practicar más de un arte de combate, concéntrese en las reglas y en no realizar mezclas a menos que el instructor lo indique.
  • En las artes marciales tradicionales, no hay mucho espacio para la "creación" o "espontaneidad", usualmente debemos seguir la forma y el protocolo, las mezclas son permitidas solamente a los alumnos avanzados
si tiene en cuenta alguno de estos consejos les aseguro que su camino será largo y satisfactorio y podrá hacerlo parte de su vida diaria.

Que tenga una buena práctica y sobre todo una vida muy productiva, hasta la próxima nota.

miércoles, 20 de abril de 2011

El camino de la pluma y la espada

Miyamoto Musashi nos dice en su "libro de los cinco anillos" que el camino del guerrero es el camino de la pluma y la espada y que es necesario probar de ambos. Dice que aún cuando un hombre no tenga una habilidad innata, puede ser un guerrero si se acoge a ambas divisiones del camino, además el camino tiene que ver con la "aceptación irresoluta de la muerte".

Vamos por partes, en la historia vemos muchos maestros y practicantes que siguen estos dobles caminos, que son los que nos ayudan a generar balance y a completar el espíritu.

En mi tiempo siguiendo el camino de las artes marciales he visto múltiples expresiones de esta dualidad, desde el hollywoodense Karate Kid original, donde Pat Morita personifica al Sensei Miyagi, quien tenía como arte el Karate y el cultivar bonsais, conocí en Lima un maestro de Karate que también era un experto en Bonsai; otro ejemplo es mi sensei de Aikido es un experto acupunturista y le gusta mucho la literatura y hace tiempo también conocí un aikidoka que fuera de ser décimo dan en aikido también era un experto calígrafo.

Siguiendo esta línea, tenemos a boxeadores de muay thai que practican tabla hawaiana, judokas que son literatos, filósofos o historiadores, karatekas cantantes o bailarines (sin dejar de lado a su humilde servidor que intenta hacer de escritor), en fin, infinidad de artes dentro de su arte que evidencian que los dos caminos siguen juntos y se complementan para hacer un guerrero completo.

Volvemos entonces al principio universal del ying-yang, suave-fuerte, pluma-espada, que genera complemento y universalidad...

Estas demostraciones de dualidad desde antaño nos pueden dar el mensaje de que para ser muy buenos en algo no debemos dedicarnos exclusivamente a esto, es decir, que para conseguir el dominio de un arte marcial, no debemos centrarnos únicamente en lo físico, debemos ser igualmente apasionados por cultivar nuestro espíritu.

Las artes más "soft" o espirituales, como la literatura, pintura, escultura y demás, nos dan una oportunidad de expandir nuestro espíritu, reenfocar nuestra mente y dejarla lista para el nuevo entrenamiento físico.

Ahora, hagamos otra diferencia, la mayoría de estas personas que describía más arriba se dedican solamente a practicar el arte, son de esos pocos artistas que se dedican a conservar el arte, estudiarlo, perfeccionarlo y difundirlo. La mayoría de los mortales no tenemos esta suerte, tenemos una carrera, una familia, estudios y otras obligaciones que nos distraen tambíén de este camino. Entonces, ¿no podemos llegar a ser guerreros completos? ¿cómo podemos seguir el sendero de la pluma y la espada en este mundo moderno, donde no hay ni plumas ni espadas? ¿es anacrónica esta analogía?

En realidad no, las artes marciales se vuelven una forma de vivir, una forma que complementa la vida cotidiana, la disciplina, la marcialidad, debe ser llevada a cabo en cada acción que ejecutemos, los principios de nuestras artes deben formar parte de nuestro comportamiento, lo que hace que se sienta que somos profesionales, estudiantes, padres o esposos diferentes, y nos hace ser exitosos en ello que también nos apasiona. Asimismo, el hecho de que podamos desarrollarnos como profesionales, estudiantes o miembros de una familia hace que traigamos experiencias diferentes a nuestra práctica marcial, lo cual enriquece también el arte.

Entonces nuestros caminos de la pluma y la espada si existen como tales, sino que el de la pluma es todo lo que hacemos fuera del dojo, ambos caminos se fortalecen entre sí y nos vuelven artistas marciales integrales. Si así lo tomamos entonces podemos convertirnos en verdaderos guerreros dentro de esta vida moderna, guerreros que ganen combates, guerreros que, a la usanza de los antiguos samurais, no le teman a la muerte, no porque seamos temerarios sino porque llegado el momento vamos a ver hacia atrás cuanto hemos obtenido y vamos a sentirnos satisfechos con haber logrado algo en la vida.

Es ahi donde entra el punto de la "aceptación irresoluta de la muerte", esta frase que en su momento histórico se interpretaba como prepararse para un enfrentamiento de vida o muerte, sin temor al resultado, lo que nos pone en un estado mental extremo que nos hace ser superiores a cualquier rival, en nuestra vida moderna tiene otras interpretaciones. Pues llegar a ese estado extremo es muy difícil y vivirlo es menos que deseable, si bien nos podemos encontrar en estas situaciones, usualmente las respuestas más sensatas van por no enfrentarse. Me gusta pensar que podemos llegar a ser guerreros completos sin tener que enfrentarnos a situaciones extremas, pues nuestra labor como personas es llegar a ser trascendentes, dar lo mejor de nosotros en toda actividad que emprendemos, sea como artistas marciales, profesionales o integrantes de una familia. Lo que debemos de buscar es que al final de nuestras vidas lleguemos contentos con todo lo que hemos logrado en ella, que seamos concientes que podemos irnos en paz por haber hecho de este mundo un lugar mejor gracias a nuestra disciplina, entrega y pasión, siguiendo el camino, que es lo que diferencia a un artista marcial de muchos otros deportistas.

De ahi que el camino del guerrero es, además de el camino de la pluma y la espada, un camino que nos lleva a ser guerreros de la vida.

lunes, 11 de abril de 2011

Calentamiento, ¿porqué es importante? Los 10 pasos que no debemos olvidar

Cuando tenemos campeonatos de fulbito en la empresa siempre aumenta el ausentismo. No me he puesto a realizar estadísticas, pero normalmente se ven más lesionados por jugar al fútbol que practicando artes marciales. Conversando con algunos colegas llegamos a la conclusión que, uno de los motivos por los cuales la tendencia a lesiones es baja, es que los artistas marciales, al igual que muchos deportistas profesionales, realizan un calentamiento previo a realizar sus prácticas.

Entonces, podemos dividir una clase o práctica de artes marciales en hasta cuatro momentos: el calentamiento o preparación para el ejercicio, la práctica de la forma (kihon, kata, uchikomi, danza, técnica, etc), la práctica de destreza (randori, kumite, rutinas de saco o sparring, entre otros) y el estiramiento final. Muchas veces, dependiendo de la naturaleza de los movimientos o del tiempo disponible para la práctica no se realizan algunas de las partes o son dosificadas de manera gradual durante la semana. Pero lo que nunca se deja de hacer es el calentamiento.

Durante la etapa de calentamiento normalmente nos enfocamos en: el estiramiento y el cardio, lo que nos prepara para los movimientos posteriores y nos ayuda al acondicionamiento físico.

Siendo un elemento tan importante de las rutinas de artes marciales, quisiéramos darles algunos tips a manera de decálogo sobre qué no debe faltar en su calentamiento.

1. No existe un calentamiento estándar para todas las artes marciales: El calentamiento debe de ser adecuado para el tipo de movimientos que se van a tratar en la clase, por ejemplo, en una clase de karate, muay thai o tae kwon do, el estiramiento de las piernas debe de ser más exhaustivo que en una clase de aikido o judo, pues los músculos y ligamentos de las piernas van a ser más exigidos durante la práctica. Así en el aikido se centrará en mover las articulaciones menores como las muñecas, codos, hombros, cintura, el judo en los rodamientos, cadera y brazos, el kendo en los brazos y las pantorrillas, las artes de golpe (como el karate, muay thai y TKD) en los estiramientos dirigidos a tener mayor distancia y agilidad. Asimismo, es importante que la intensdad del ejercicio de calentamiento vaya de acuerdo al ejercicio que le sucede, esto es, si vamos a hacer una clase de formas, en la que necesitamos concentración y precisión, probablemente sea mejor hacer un calentamiento más basado en estiramientos, para no agotarse y mantenerse concentrado en la forma; en cambio, si buscamos una rutina de resistencia, como los circuitos de saco o los entrenamientos de caídas o de sparring, probablemente nos centremos en un calentamiento más intenso, que eleve el ritmo cardiaco y nos mantenga activos para poder entrar en acción.

2. La primera parte es para romper a sudar: El calentamiento siempre debe de iniciar por ejercicios que hagan elevar el ritmo cardiaco, trotar, saltar soga, máquinas estacionarias como una escaladora o bicicleta de spinning, entre otros ejercicios. Cinco o diez minutos de estos ejercicios, dependiendo de la temperatura ambiental, sirven para mejorar el estado físico a la vez que sirven como quiebre para salir de la vida cotidiana y entrar a nuestro ejercicio. Lo más importante de esta primera etapa del calentamiento es activar el cuerpo para los movimientos posteriores.


3. Debe haber suficiente espacio para los movimientos: Los ejercicios deben de elegirse de acuerdo al espacio disponible, si vamos a hacer el calentamiento al aire libre tenemos opciones de correr más tiempo, hacer ejercicios con desplazamientos, entre otros. Si estamos en un espacio reducido, optamos por utilizar la soga de saltar, ejercicios en el sitio, etc. Lo mismo si es que estamos con mucha gente alrededor, no queremos tener lesiones por chocarnos con nuestros compañeros.

4. Empieza por las articulaciones mayores: torso, piernas: Una de las técnicas de calentamiento es empezar por los movimientos mayores, esto es, luego del cardio, seguimos con los giros de torso, los movimientos laterales, los estiramientos de piernas, brazos, cintura y cadera. Luego podemos seguir con los otros ejercicios, pero estos estiramientos iniciales preparan el cuerpo para movimientos más complejos.

5. Mueve todo el cuerpo: dedos, muñecas, tobillos, rodillas: Al final el calentamiento debe asegurarnos que hemos movido cada músculo que vamos a utilizar, no nos olvidemos de las rodillas, tobillos, muñecas, dedos, etc, que por más que son articulaciones menores, son muy difíciles de recuperar si se lesionan.

6. Los movimientos se hacen lenta y progresivamente: es recomendable que los movimientos iniciales sean suaves y continuos, no bruscos y con fuerza, pues se está haciendo despertar al cuerpo para prepararlo para mayores esfuerzos. Esta meticulosidad en la ejecución del calentamiento es necesaria a todo nivel, asimismo la progresividad de los ejercicios dependen del nivel de preparación física del practicante.

7. Mantener un buen ritmo de respiración durante el calentamiento: Una de las cosas que debemos cuidar al ejecutar el calentamiento es mantener el ritmo de respiración adecuado, aspirar y exhalar de acuerdo a los ejercicios garantiza un buen flujo de oxigeno, una mejora en el acondicionamiento físico y evita que nos agotemos antes de empezar el entrenamiento técnico. Si son instructores, no dejen de explicar los principios de la respiración a los alumnos, lo que a algunos nos parece natural, para los novatos es todo un misterio.

8. Evitemos los tiempos muertos: Dado que el calentamiento es una etapa de acondicionamiento previa a la práctica, no debe ser muy extenso y debe aprovecharse al máximo el tiempo, para esto, no debemos dejar que el practicante se detenga en ningún momento, si se ha hecho un ejercicio de cardio que agita a la persona, se debe de cambiar luego a un estiramiento para que recupere el ritmo de respiracíón, luego se puede pasar a hacer abdominales y planchas, para terminar con movimientos de articulaciones. Nunca deje de moverse.

9. Varíen sus rutinas: Si es instructor el consejo es para que sus alumnos vean siempre algo nuevo, si es practicante, es para darle variedad al entrenamiento. Los músculos se acostumbran a los movimientos, luego de unas semanas va a necesitar más tiempo para poder mejorar el estado físico y la variación de las rutinas hace que movamos los músculos y articulaciones en diferente orden, lo que genera siempre un reto para el cuerpo y nos ayuda a aprovechar mejor el ejercicio. Si  contar que es más divertido hacer cosas diferentes. Ideas? muchas, en Internet tenemos programas como el "Insanity training", "Tapout Vitrual Training Center", "MMA Conditioning Workout" y cientos de manuales e instructivos que podemos bajar como el "Navy SEALS Fitness Guide" entre otros. No hay excusa para quedarse en lo mismo.

10. Enfóquese en su ejercicio: Si bien es un parte inicial y no es el "core" del entrenamiento, el calentamiento es muy importante y debe ser hecho con seriedad y concentración, realice los ejercicios con la misma importancia y dedicación que la técnica que va a practicar después, puede ser la diferencia entre una buena práctica y una parada prolongada por una lesión

lunes, 28 de marzo de 2011

Circular – frontal, su uso en la vida diaria

Cuando empezamos a practicar un arte marcial lo hacemos por varios motivos, desde salud hasta auto defensa, al comienzo le encontramos una aplicación física y con el tiempo le encontramos aplicaciones adicionales que llegan a ser tan o más ricas que el empleo de una técnica aplicada a otra persona.

Uno de los principios que se utilizan mucho son el de circular - frontal, en aikido son la base de dos grandes grupos de técnicas, ura y omote. Los dos principios se complementan y deben ser aprendidos, ninguno es mejor que otro sino que tienen su momento de aplicación. El mismo principio se aplica en todas las artes marciales, hay momentos para enfrentar y momentos para evadir, y es este mismo principio el que podemos aplicar a nuestros aspectos cotidianos.

Empecemos explicando los conceptos:
La circularidad: los movimientos circulares tienen como objeto adaptarse al movimiento del oponente, ante golpes lineales un movimiento circular te lleva a ganar una posición ventajosa, ganando el flanco o la espalda, ante ataques circulares permite evitar el impacto y mantenerse al frente, multiplicando esa energía circular para poderla usar a nuestro favor. En la distancia muy corta la circularidad lleva a generar un desbalance en el oponente para retomar el control, pero debe ser realizada en armonía con el movimiento del oponente. Para el caso de los golpes, una patada circular o un golpe circular es relativamente más lento que uno frontal, pero tiene más potencia, desequilibra y normalmente define los enfrentamientos.

La frontalidad: los movimientos frontales o lineales son muy rápidos y requieren de fuerza para ejecutarse. Si se usa la defensa frontal se debe estar preparado para absorber el impacto, o ser más rápido que el oponente para entrar antes que se haya desarrollado por completo su fuerza. Los golpes frontales bien ejecutados son imparables, siempre causan un efecto, las técnicas de lanzamiento o bloqueo frontales bien ejecutadas desestabilizan.

Estos dos principios nos llevan a dos comportamientos análogos y complementarios que son la evasión y el enfrentamiento.

Debido a que vivimos dentro de una sociedad y siempre tenemos que tratar con personas, la interrelación con ellas es común y cotidiana, por lo que muy a menudo vamos a llegar a situaciones en las que tenemos que lidiar con alguna otra persona.

Como artistas marciales podemos saber que en el aspecto físico muy probablemente vamos a salir mejor parados que el oponente, pero la verdad es que el enfrentamiento físico es lo último que sucede en nuestras vidas, el verdadero artista marcial no se agarra a golpes con su compañero de trabajo.

Es ahí donde aplicamos la técnica a las relaciones interpersonales, es en ese momento donde el concepto de frontal y circular entra en juego. ¿Cuáles son las conductas frontales y las circulares? ¿en qué momento debemos utilizar cada una de ellas? ¿qué ventajas me da utilizar una o la otra? ¿alguna es mejor que otra?

Como les comentaba arriba, los conceptos son complementarios y no excluyentes, entonces, su aplicabilidad es circunstancial. Les voy a comentar desde mi punto de vista cuando son utilizables cada uno y cuales son las conductas relacionadas

La circularidad: Es el concepto más difícil de aplicar, pues para ser circular debes evitar el enfrentamiento, rodearlo y darle la vuelta a tu favor, para esto, lo primero que debes hacer es controlar a ese ser primitivo que todos llevamos dentro que te va a pedir que te enfrentes por más que sabes que puedes perder si vas frontalmente. La circularidad empieza por entender bien la situación de conflicto, evaluar diferentes opciones, plantear una posición alternativa, buscar puntos comunes con el "adversario", ver en qué puntos puedes convertir al "adversario" en un aliado. Imaginen que todas las conversaciones o discusiones son constructivas, todas nos llevan a algo, un constructor puede edificar paredes para cerrar caminos o puentes para llegar más lejos, la circularidad apunta a lo segundo. Piensa las veces que has discutido con alguien y has querido hacer prevalecer tu posición en qué hubieran podido lograr si es que hubieran coordinado para hacer algo juntos. Una conducta circular también es influir o inducir en los demás las cosas, en los procesos de coaching usualmente se trabaja con los colaboradores o coachees en movimientos circulares, a través de preguntas se hace que ellos encuentren la respuesta correcta, y en los trabajos en equipo podemos despertar en el equipo el comportamiento deseado haciendo que ellos descubran porqué es bueno, sin enfrentarlos o imponérselos, pues eso lleva a una mayor resistencia. Esos son los pros, los contras son: es un proceso que requiere bastante paciencia y un poco de apertura desde el otro lado, son normalmente procesos más lentos, si se abusa de este comportamiento se puede dar una impresión de debilidad, conformismo o se demasiado político, que tampoco es bueno.

La frontalidad: Este concepto, como les decía, necesita rapidez, precisión y fuerza, es decir, por más que sea directo y determinante, tiene que ser hecho de manera impecable, sino, se puede quedar en una posición vulnerable. La frontalidad viene por elegir las batallas que se pueden ganar, actuar cuando se tienen la mayor cantidad de elementos de juicio a disposición, cuando se tiene que actuar rápido, para evitar mayores avances, cuando los principios y valores están en juego. Los comportamientos frontales van usualmente acompañados de una argumentación sólida, un jefe frontal es un jefe directivo, que puede ser directivo en los momentos en los que necesita resultados, o está preparando a un equipo muy nuevo, que está en formación y que tiene un grado de confianza o compromiso muy bajo. Otro comportamiento frontal son las sanciones disciplinarias, cuando ya las técnicas de disciplina positiva no funcionan, o cuando un jefe tiene que defender alguna posición de sus colaboradores. Los comportamientos frontales tienen que ver con la velocidad y la determinación, un líder frontal es reconocido, admirado por su fortaleza y si es muy hábil y escoge las batallas en las que gana, crece como líder. Las desventajas es que si no se evalúa bien la situación el golpe de vuelta puede ser muy duro y dejar al líder en mala posición. El abuso de estos comportamientos puede volver al líder autoritario, perderse buenas ideas porque los colaboradores no van a confiar en él o simplemente él no va a buscar su opinión.

De mi experiencia, lo que debemos buscar es un balance, evaluar las situaciones y ver en qué momentos nos comportamos circular o frontalmente, así tenemos asegurados el éxito en la vida, pues no todo es suave o duro, sino una combinación de ambos.

lunes, 14 de marzo de 2011

El Balance en la Vida y las Artes Marciales

Uno de los momentos que mas me gustan de mi práctica de artes marciales es tener un tiempo para conversar con mi primer Sensei, Jorge Calderón. Sensei Jorge es una persona muy práctica y muy sabia y podría decir que ayudó a formar mi manera de entender la vida. Nos conocemos ya más de veinte años, pero hay dos aspectos recurrentes en nuestras conversaciones y en nuestros recuerdos:

- Los valores inculcados en las personas que conforman nuestro dojo y cómo esto los diferencia del resto de gente que encontramos en la calle y,
- Cómo practicábamos antes y cómo practicamos ahora, antes practicábamos horas interminables y en una exigencia física arriba del promedio, mientras ahora nos enfocamos en la salud y la buena técnica

Mucho de lo que conversamos tiene que ver con el grupo que formamos y la confianza que hicimos crecer; yo empecé a practicar a los catorce años, mientras aún estaba en la secundaria, luego de un tiempo de práctica estaba buscando qué estudiar, lo bueno es que era de los menores del grupo y mis compañeros mayores me ayudaban en la orientación. De ahí que, después de visitar el laboratorio de uno de mis compañeros, me inclinase por estudiar ingeniería electrónica. Con el tiempo el grupo creció, nosotros crecimos, nos formamos y ahora la mayoría tenemos familia y un rumbo en la vida.

Durante todo este tiempo las artes marciales han sido una constante en mi vida, llegué a terminar ingeniería, empecé a trabajar desde hace ya más de 14 años y cada año que pasó asumí más responsabilidades dentro del ámbito laboral; formé una familia y tengo cuatro hermosos hijos; ahora quiero seguir estudiando, y puedo decir que muy pocas veces dejé de practicar algún arte marcial. Una de las cosas que me preguntan siempre es cómo me doy el tiempo para ser ingeniero, profesor universitario, padre de familia y practicante de artes marciales. La respuesta es se puede reducir a una sola palabra: Balance.

Todas las artes marciales tienen que ver con la postura y el balance, y estos mismos conceptos con el tiempo deben ser llevados a la vida cotidiana. Las artes marciales tienen la singularidad, a diferencia de otras actividades físicas, que ejercitan no solamente el cuerpo sino también el espíritu. La serie de movimientos que se realizan, la coordinación que se logra, la concentración que se requiere para sostenerse, la disciplina que se necesita para poder progresar, los principios y valores que se viven en la práctica en si, hacen del practicante una persona especial.

Este hecho está centrado en dos aspectos básicos que son los que transforman el ser del practicante de artes marciales: la conciencia de lo que el practicante puede lograr hacer con su cuerpo y la transformación cultural que debe realizar para formar parte del grupo.

La conciencia tiene que ver con el progreso físico que el practicante realiza, para evidenciarlo solamente tenemos que recordar cómo fue nuestra primera clase en cualquier dojo, lo torpes que eran los movimientos, lo pensados que tenían que ser para ejecutarse medianamente bien. Con el transcurrir del tiempo y la práctica constante, muchas veces se llega a lograr la inconsciencia de los movimientos, la memoria física, lo que quiere decir que los movimientos se ejecutan con velocidad, precisión y fuerza, pero sin pensarlo. Asimismo, el practicante llega a notar qué cosas puede hacer con su cuerpo: flexionarse más allá de lo normal, golpear con cierta fuerza y en ciertos puntos que puede dejar inconsciente a alguien, lanzar a otro ser humano, inmovilizarlo, reducirlo, dirigirlo y en algunos casos hasta tomar su vida. Es en este punto donde se genera la conciencia del potencial que el practicante lleva encima, lo que puede causar que hace que él desee nunca utilizarlo. Los maestros antiguos siempre dicen que debemos entrenar todos los días para esa pelea que Dios quiera nunca vayamos a tener, en la cual  nuestra vida puede estar en juego y debemos entregar todo de nosotros. Esa conciencia da seguridad y responsabilidad y hace que el practicante sea mucho más equilibrado en su actuar, pues todas sus actitudes físicas siempre van a tener una consecuencia. Es por eso que el artista marcial rara vez es violento, maneja mucho el autocontrol, pues si fuera descontrolado sería como darle un arma a un demente.

El segundo aspecto es el aspecto cultural, los maestros no le enseñan a nadie que no se atenga a las reglas del dojo, que no siga y viva los principios del grupo, y tienen un sexto sentido para identificarlos. Si no tienen buen corazón, no progresan. En la película original del "Karate Kid" el sensei Miyagi enviaba a hacer muchas tareas manuales a su discípulo para enseñarle con eso los movimientos del Karate, en la vida real las enseñanzas son más ortodoxas, pero no es raro que en las escuelas tradicionales se tenga que tener esa relación de entrega y servicio hacia el maestro. Yo recuerdo haber realizado con mis compañeros más de una tarea doméstica para nuestro Sensei, y las últimas veces que ha estado en el país nos hemos dedicado casi exclusivamente a ver cuáles eran sus necesidades y tratar de satisfacerlas. ¿por qué hacemos esto? porque al margen que estuviésemos pagando por una clase (que ya en cierto nivel tampoco pagábamos por ella), estos maestros han dedicado su vida a cultivar un arte y a difundir sus enseñanzas y las están compartiendo con nosotros, ¿cómo no vamos a dedicar algo de nosotros hacia ellos en agradecimiento? si pudiéramos cuantificar todo lo que hemos logrado gracias a sus enseñanzas, muy probablemente vamos a quedar en deuda de por vida. Entonces, este aspecto cultural forma el carácter del practicante, la vocación de servicio, la entrega a la buena acción y la búsqueda de la perfección en todo lo que se haga.

Por ende un practicante de artes marciales es una persona que es segura, responsable, tolerante, con vocación de servicio, activo y que busca la perfección en su actuar. Con estas virtudes el practicante es capaz de organizar su vida para poder seguir su camino, sin descuidar las otras responsabilidades que tiene consigo, pues utiliza sus habilidades y competencias para poder lograr sus metas en lo personal y no dejar su pasión de lado.

Si eres practicante de artes marciales y todavía sientes que no has logrado el balance o el equilibrio en tu vida, búscalo en tu próxima práctica, probablemente vas a encontrar que necesitas trabajar el equilibrio al ejecutar las técnicas. Cuando llegues a conseguirlo e interiorizarlo, y logres el equilibrio sin pensar, muy probablemente vas a lograr ese equilibrio de vida que buscas.

lunes, 24 de enero de 2011

¿qué tipo de practicante de artes marciales eres?

En todos los años que tengo practicando me he cruzado con infinidad de personas, algunas persistieron en este camino y la gran mayoría por muchas circunstancias no continuaron. Siempre que empieza un año y llegan los alumnos nuevos, inconscientemente los tipificamos, las categorías que normalmente encuentro son:
  • Deportista: Es la persona que ingresa a practicar un arte marcial porque quiere mantenerse sano, busca su bienestar físico y le gusta sobre todo la rutina de calentamiento, la exigencia física. Este tipo de practicante usualmente llega a avanzar bastante dentro del grupo, pero prefiere mantenerse como practicante, normalmente no va a enseñar porque cuando hace esto pierde la oportunidad de entrenar, que es lo que lo motiva a ir. Si llega el punto en el cual se le presiona para enseñar, usualmente cambia de arte marcial o migra hacia algún tipo de deporte para poder seguir entrenando.
  • Aspirante: Es la persona que tiene como meta obtener un cinturón negro, tiende a estar más preocupado por aprender la mayor cantidad de técnicas posibles, sobre todo las que tocan en su examen. Usualmente este practicante se pone muy ansioso y empieza a practicar más fuerte cuando se acerca un examen de grado y tiende a desaparecer luego de su primer cinturón negro. Estos practicantes usualmente van saltando de dojo en dojo, coleccionando cinturones y “especialidades”. No confundir con el investigador profundo, que busca otros dojos para poder ampliar su conocimiento y adaptarlo a su técnica. Los aspirantes usualmente tampoco tienen mucha vocación de enseñanza, pues su motivación es aprender y sienten que enseñando pierden la oportunidad de seguir aprendiendo.
  • Social: es el practicante que goza siendo parte de un grupo humano, es como ser parte de un club, puede llegar a ser inconstante, es decir, va por temporadas, avanza de grado cuando tiene oportunidad, pero no es su fin. Es un muy buen elemento para mantener al grupo unido y usualmente llega a desarrollar una buena técnica con el tiempo. Algunos de ellos desarrollan competencias de liderazgo que hacen que el grupo crezca y se organice. Los practicantes sociales son muy buenos apoyos para dar clases y realizar actividades como entrenamientos no rutinarios.
  • Artista Marcial: Es el practicante que se apasiona en la práctica, conoce y vive los principios bajo los que se rige su dojo, usualmente su meta no es el cinturón negro, o llegar a subir de dan, sino llegar a practicar para encontrarse a si mismo; el artista marcial se centra en la parte del "arte", buscando la perfección en su técnica, toma responsabilidades dentro del grupo y usualmente termina como instructor de alguna escuela, pues encuentra en la difusión y la formación un camino de desarrollo personal. Muchas veces explora otras artes marciales con el afán de ampliar su conocimiento, pero muchas veces no llega a obtener grado en estas pues su afán no es coleccionar cinturones sino lograr la universalidad en el arte en si.
Esta clasificación está basada más que nada en lo que podríamos llamar motivación para practicar, no son únicas, ni son absolutas, simplemente nos llaman a hacernos reflexionar sobre cual es la motivación de nuestra práctica. entonces la pregunta es ¿dónde crees que te ubicas o dónde quisieras estar?

miércoles, 25 de agosto de 2010

Kihon

Una de los aspectos que diferencian las artes marciales “tradicionales” de las “modernas” es el uso de las formas o bases en su aprendizaje, cada ejercicio tiene una intención o una aplicación. Por ejemplo, para los que practican Aikido en nuestro dojo, cuando hacemos el ejercicio de remo en la práctica, el movimiento es la base para la entrada de ikkyo. Cuando hacemos el movimiento de cadera, es una parte de nikkyo, sólo como ejemplo de algunos ejercicios de base que nos ayudan a ejecutar mejor las técnicas.

Las artes marciales modernas han ganado bastante popularidad por su efectividad o aplicabilidad, y en verdad son muy efectivas, las combinaciones son rápidas y explosivas, los lanzamientos, inmovilizaciones y sumisiones dan resultados muy rápidos. La vez pasada veía el reality de The Ultimate Fighter y veía que los finalistas no tenían más de tres años practicando (algunos tenían meses y eran muy buenos peleadores). Entonces, me puse a pensar... la receta sirve. De manera personal, las artes marciales modernas me gustan bastante, me gusta verlas y hasta he practicado algunas y puedo asegurar que son muy efectivas, el entrenamiento es muy riguroso y tienen que ser verdaderos atletas para dominarlas, son muy competitivas y, para muchos muchachos, es una oportunidad de subir a un ring y hacerse famosos.

En cambio, las artes marciales tradicionales tienen otra filosofía o forma de ver la vida que hace que sean especiales, no solamente nos enseñan a luchar, la lucha es un medio por el cual se llega a algo más trascendente. Son un camino de vida que cada uno descubre con el tiempo y la práctica.

Sin embargo, para llegar a ese punto se tiene que partir de algo, de una buena base, la idea de las artes marciales es que los movimientos se vuelvan naturales, es decir, llegar al estado de no pensar en lo que se tiene que hacer. Si empezamos a realzar las técnicas más complicadas sin un acondicionamiento del cuerpo no vamos a lograr desarrollar este tipo de "reflejo".

El Kihon es esto, la base de las técnicas, las cuatro primeras técnicas (ikkyo, nikkyo, sankyo, yonkyo), las caídas y algunas técnicas básicas de lanzamiento como shiho nage, kote gaeshi e irimi. Todo practicante debe de buscar dominar estas técnicas y, como dice nuestro Soke Michio Kanai: no practique una, sino mil veces, pues nunca es suficiente.

Las técnicas básicas están diseñadas para explicar los principios de cualquier otra técnica: posiciones de las manos, desplazamientos, control de ciertas partes del cuerpo, la caída, entre otras cosas. Todo practicante debe dedicarle mucho tiempo a revisar los detalles de la ejecución de estas técnicas.

La mejor forma de practicar el kihon es realizar la técnica lento al principio, poniéndose de acuerdo con el compañero, es decir de manera colaborativa, teniendo especial cuidado en realizar el movimiento de manera correcta. Poco a poco, cuando se vaya ganando destreza, se va aumentando la fuerza y la velocidad, hasta llegar a ejecutar la técnica en un nivel de aplicación práctica.

A menudo veo alumnos que tienden a descartar las técnicas básicas por querer hacer las más avanzadas que demuestran que han subido de grado. No hay nada más errado, porque para aprender las técnicas avanzadas siempre se tienen que revisar las técnicas básicas. Cuando uno empieza a practicar empieza por hacer la primera técnica que aprendió, cuando uno regresa después de un tiempo es por esta técnica donde debe de empezar.

Debemos buscar ser expertos en lo básico para poder ser relativamente buenos en las más avanzadas, escojamos nuestra técnica favorita y busquemos la perfección en ella, es la única manera de desarrollarse técnica y espiritualmente. ¿Cuándo es que una técnica está bien hecha? cuando uno no la puede sentir, cuando fluye sin esfuerzo y muy probablemente ahí nos vamos a dar cuenta que todavía nos falta mucho por practicarla...

Hasta la próxima nota

viernes, 20 de agosto de 2010

Atemi (II)

Recibi un agadable comentario del post anterior, un sempai lo leyó y me hizo ver su opinión sobre el contenido, no cubrió sus expectativas. Es normal, el objetivo del primer artículo era ayudar a los principiantes con los detalles más básicos de lo que entiendo por una serie de golpes utilizados durante la práctica que se pueden denominar "atemi". Los invito a leer el artículo "The Use of Striking in Aikido" de George S. Ledyard en http://www.aikieast.com/atemi.htm, donde el expositor nos da una buena interpretación de lo que se considera el atemi en aikido.

El atemi puede ser tan amplio que hasta envuelve el uso de puntos de presión que pueden ser fácilmente utilizados para distraer u ocasionar dolor o desequilibrio sin mucho esfuerzo.
Podria citar muchos artículos sobre atemi, pero es más facil para ustedes googlear e investigar, así que no los voy a aburrir con listas de links y quitarles la diversión de la exploración.

Hoy estuve recordando algunos atemis con los pies (geri) que me enseñaron hace algunos años y veía cómo podía aplicarlas sin romper la armonía y la continuidad de la técnica. Les confieso que me es difícil expresar en palabras todo lo que sucede durante la ejecución de la técnica, pues es más fácil hacer que describir, pero lo intentaré.

Al momento de recibir un ataque, de cualquier tipo lo primero que hay que buscar es estar estable, es decir, mantener el centro de gravedad bajo, de ser posible con ambos pies en el suelo y "sentir" en que dirección viene el ataque, en ese momento es cuando se debe de reaccionar y es donde tenemos varias opciones:

1. Se puede reaccionar con un atemi que detenga el  ataque (y que en algunos casos puede terminar el ataque), usualmente esto es utilizado si se tiene destreza golpeando, pues es muy probable que el atacante se vaya a defender y contraatacar, y es casi seguro que alguno de los golpes con los que responda me vayan a caer. Entonces, esta estrategia está supeditada a que uno tenga conciencia de que va a poder recibir un golpe y estar dispuesto a soportarlo. Cabe notar que el terminar un enfrentamiento con un solo golpe es extremadamente difícil.

2. Realizar técnicas en omote, es decir, adelantarse al golpe o ataque y responder de forma "lineal" por decirlo de alguna manera, la entrada en si puede ser acompañada de un atemi, usualmente un codo puño al momento de entrar y deben de ser dirigidos hacia puntos que desequilibren: plexo solar, garganta, mentón, nariz, entre otros. Para hacer técnicas en omote se requiere gran velocidad y muchas veces el tener un tamaño similar al del atacante, sino su inercia al entrar puede llevarnos de encuentro (lo que no quiere decir que no se pueda realizar, pero el timing para la entrada es muy importante). Las técnicas en omote se caracterizan por la velocidad y explosividad que requieren al momento de ejecutalas.

3. Por último, realizar las técnicas en ura, es decir, desviando el ataque, es donde existe una mayor probabilidad de no resultar dañado, se desvía el ataque y se controla al uke. Aquí se pueden aplicar los atemis de diversas maneras durante la ejecución de manera que no se rompa la armonía de la técnica y que ayude al desequilibrio y el control. De manera personal prefiero el golpe con el codo a corta distancia, principalmente orientado al mentón o la sien, el golpe con el puño hacia los mismos puntos si se está lejos, un golpe al plexo solar o a la cara interna del codo o el bicep del brazo que está atacando para desestabilizarlo. Usualmente este tipo de golpe se ejecuta junto con el tai-sabaki, de manera que no exista pausa dentro de la técnica. Asimismo, al momento que se cambia de dirección en una técnica es posible aplicar un atemi intermedio que evite que el uke recobre la estabilidad o que aumente el desequilibrio, algunos de estos golpes pueden ser: golpes de pie o rodilla a las rodillas, muslos o cadera, golpes a la parte posterior de la cabeza o golpes al estómago con las manos, pies o rodillas. El punto es que el golpe no es "decorativo" si se va a utilizar energía en lanzarlo es porque debe de tener un propósito, debe ser parte de la técnica.

Para poder golpear debemos entrenar, porque si no el golpe puede terminar dañándonos, parece más fácil de lo que es, pero solamente con la práctica constante se obtiene la destreza.

Espero haber podido expresar en algo mi entendimiento de los atemis y que a algún practicante le pueda ayudar en algo.

Hasta la próxima nota...

miércoles, 7 de abril de 2010

Conocer a Sensei Kuroiwa

Imaginemos la situación... 18 años de edad, un poco más de 4 años practicando Aikido, viendo solamente una vez al Sensei de nuestros Senseis, y nos dicen que ya estamos listos para aspirar a nuestro primer cinturón negro. Que llega Sensei Michio Kanai para el exámen, pero que, además, se ha hecho un gran esfuerzo y viene con su Sensei, Yoshio Kuroiwa, que es quien nos va a tomar el examen...

En enero de este año nos enteramos que Sensei Kuroiwa había fallecido e intentamos recordar lo significativo que fue para nuestro grupo su visita y como tratamos de honrar desde nuestro estilo su legado, ya que si bien el Aikido Keitenryu tiene el toque de nuestro fundador Sensei Michio Kanai nadie puede negar que Sensei Kuroiwa colocó las bases de nuestra escuela.

La primera imagen que se me viene a la mente es la de Sensei Kuroiwa con un bastón, para nosotros que utilizabamos un jo, que es bastante más largo, nos pareció una novedad; pero la verdadera novedad vino cuando durante los dos días de seminario Sensei Kuroiwa nos mostró las bases de la técnica utilizando los movimientos del bastón, todas las técnicas básicas tenían una explicación con movimientos de esa pequeña vara de madera y mas aún, todos los movimientos eran similares a los golpes de boxeo. Por ejemplo, la entrada de Ikkyo era un "uppercut".

Asimismo nos explicó como algunas de las técnicas se asemejan a las técnicas con bokken, lo que empezaba a darle más sentido a lo que veniamos haciendo durante tanto tiempo.

Sensei Kuroiwa ejecutaba las técnicas sin esfuerzo, pero con gran efectividad, las técnicas eran bastante realistas, los ukes atacaban con velocidad y eran proyectados con gran facilidad. El aprendizaje de la técnica era por repetición e imitación, Sensei paseaba por todo el dojo corrigiendonos y nos deleitabamos aprendiendo, nunca imaginamos que nos iba a corregir la técnica un discípulo de O Sensei.

Pero todavía faltaba el examen...

Puestos ya en contexto podrán imaginar la tensión y responsabilidad que teníamos encima, no era solamente el desempeñarnos bien durante el examen para ascender, era la responsabilidad de confirmar que nuestros senseis habían hecho un buen trabajo con nosotros, no los queríamos defraudar, el examen se realizó a puerta cerrada, sin cámaras y todos llegamos a cumplir con los requisitos para ascender.

Luego de esto tuvimos la oportunidad de departir con Sensei Kuroiwa mas de una velada, el mayor recuerdo es que estuvimos en la casa del sempai Ernesto Choy y parte del agasajo incluyó un conjunto de música criolla, y fue el momento en el que muchos de nosotros descubrimos las dotes de cantante que tiene nuestro sempai Jorge Angulo, quien nos deleitó con muy buenos valses.

En fin, recordar esos días en 1993 siempre me traen nostalgia, muy pocas veces tenemos la oportunidad de conocer un verdadero artista marcial, poder convivir y compartir con él, quiseramos que hubieran más como ellos y que se encuentren más cerca, quisieramos que nunca envejezcan o que nunca se vayan de nuestro mundo, pues sabemos que siempre estaremos muy lejos de llegar a ser lo que ellos fueron porque nunca llegó a haber el tiempo suficiente para que nos enseñen todo lo que saben.

Muchas gracias Sensei Kuroiwa por las enseñanzas que nos dejó a su paso.

Manuel Belaochaga
3er. Dan Aikido Keitenryu

Les dejo un par de links con videos de Sensei Kuroiwa:
http://www.youtube.com/watch?v=HKcmf-0H9YY
http://www.youtube.com/watch?v=hWMlGKOuXHY&feature=related

martes, 9 de marzo de 2010

Atemi

En este largo e interminable camino de las artes marciales siempre he sentido que hay mucho que aprender y la vida nos va a quedar corta para terminar. Sin embargo, hay detalles que creo que sí debemos dominar desde un nivel inicial.

El Aikido es un arte bastante completo, domina las técnicas desde cualquier distancia de combate, es efectivo, dinámico y no necesita de una gran fuerza una vez que se dominan los principios fundamentales, que son el desplazamiento y el manejo de la energía.

Hay un aspecto dentro de la práctica del Aikido que es utilizado por algunos estilos en mayor o menor grado que es el uso de los golpes o atemis en la ejecución de las técnicas.

En las siguientes líneas intento expresar mi primitivo entender del atemi y trataré de expresar lo que serían los principios de alguno de ellos aplicados al Aikido.

El atemi es una técnica en sí, es decir, debe de ser ejecutado con cierta destreza, tiene que entenarse para realizar un atemi correctamente. El intentar descargar un golpe que no se conoce sin estar entrenado puede terminar en lesiones severas, es por eso que es preferible lanzar un golpe con la mano abierta que con el puño cerrado si no se tiene práctica para golpear.

Si se pretende dar un golpe con el puño cerrado debemos tener en consideración lo siguiente:

a) El puño debe de estar completamente cerrado, para evitar que los dedos sufran daños al momento del impacto
b) La mano, la muñeca y el brazo deben de estar alineados, si no es así hay probabilidad de lesiones en la muñeca
c) Se debe de golpear con los dos primeros nudillos de la mano, el del índice y el dedo medio, el golpear con otra parte de la mano puede llevar a una fractura de dedos. Aquí una salvedad, en algunas artes marciales se entrena para golpear con esta parte de la mano (en kung fu existe el llamado "golpe de copa" que utiliza estos nudillos) la explicación es válida para un golpe convencional como el del boxeo o karate
d) Durante la práctica, sobre todo cuando se golpea con velocidad al vacío, no se debe estirar el brazo completamente de manera que el codo no sufra una suerte de "chasquido" cuando no alcanza un blanco, esto genera una lesión en el codo muy dolorosa
e) Si se va a entrenar golpeando un saco es recomendable que se utilicen guantes o vendas para no dañar los nudillos y ayudar a mantener la muñeca recta, mientras mayor destreza se tenga se puede ir dejando este tipo de protección de lado.
f) El golpe no solamente se lanza con la mano, sino con la cadera, para tener mayor potencia y alcance.

Si se pretende dar un golpe con el canto de la mano debemos de considerar:

a) que los dedos deben de estar extendidos y juntos (sino vamos a tener los dedos morados un buen tiempo), otra forma es cerrar ligeramente el dedo meñique y el anular
b) el golpe debe de ser con el canto de la mano y no con los dedos
c) se requiere de velocidad y entrenamiento para dominar este golpe

Si se pretende golpear con los codos se debe:

a) cerrar bien el brazo para dejar expuesto el codo
b) golpear no solamente con el brazo sino con la cadera también
c) medir bien la distancia para evitar desequilibrarse

Para golpear con los pies debemos considerar:

a) Tener una buena base, es decir, tener el pie de apoyo firme en el piso
b) Para principiantes, no intentar patear arriba de la cintura, pues se requiere más equilibrio, elasticidad y consume mucha energía
c) Se puede golpear con muchas partes de la pierna, el empeine, la canilla, la rodilla, depende de la distancia y la técnica
d) Como siempre el entrar con la cadera es fundamental para darle potencia al golpe.

Hasta ahi con mi narración sobre tipos de golpes, ahora el punto es, ¿cómo se aplica el atemi en la práctica del Aikido?

El atemi puede ser utilizado como una distracción antes de ejecutar una técnica, generando cierto desequilibrio.

Puede ser también utilizado durante la ejecución, siempre que no se corte la fluidez de la técnica, esto porque la mayoría de las técnicas de Aikido se centran en el movimiento circular y el manejo de la fuerza del uke, si se corta este movimiento para realizar un atemi se corre el riesgo de que se corte la técnica y esta sea inefectiva, entonces, el atemi dentro de la técnica debe de mantener el movimiento natural de la técnica y guardar armonía con esta.

El más utilizado es al final de la técnica, donde pueden haber infinidad de variantes, "a gusto del cliente"

Sea como sea que se practiquen los atemis deben de ser ejecutados de manera responsable, sin dañar al uke, recuerden, si no hay ukes con quien practicar nunca podremos mejorar la técnica.

Si han llegado hasta esta parte del documento, muchas gracias por la paciencia y la atención y quedo a la espera de sus comentarios, pues nunca dejamos de aprender y no somos dueños de la verdad absoluta.

Manuel Belaochaga
San Dan Aikido Keitenryu

domingo, 7 de febrero de 2010

El aporte formativo del Aikido

El Aikido no es un arte marcial competitivo, lo que se gana practicando Aikido va más allá de una medalla o un trofeo, o de vencer a una persona. Este arte marcial tiene como objetivo conseguir un desarrollo integral de los practicantes, de forma física y moral. De ahi que sea un arte marcial preferido por profesionales e intelectuales.

Hace poco leí algunos artículos en los cuales se recomendaba el Aikido como complemento para el coaching empresarial, esto es, para poder desarrollarse con éxito en el mundo empresarial. Esto es porque los principios de armonía, no resistencia y canalización de energía, llevados a un terreno más allá del físico permiten que se pueda manejar practicamente cualquier situación de la vida real.

Asimismo charlando con un amigo llegabamos a la conclusión que la búsqueda de la armonía universal era un camino de toda la vida, las técnicas son una manifestación de esta búsqueda y en realidad solamente una parte de nuestro camino, la armonía se consigue cuando nuestra vida tiene un propósito, cuando tenemos un proyecto y cuando hacemos las cosas con pasión porque son las correctas.

Siempre que empiezo a pensar en la trascendencia del Aikido en mi vida pienso en cómo nuestro Sensei, Michio Kanai, pudo simplificarlo en el dojo kun, el cual no solamente debemos de aprenderlo por "moda" o porque lo tomen en un examen, sino más ben como un código de conducta a seguir.

El primer principio dice: Empezar y terminar saludando con humildad y respeto. Toda actividad de nuestra vida debe de ser realizada con humildad y respeto, cuando entramos a un lugar, el simple hecho de decir "buenos días" a los presentes genera un cambio de actitud hacia uno, además la humildad en nuestra actitud hace que seamos mejor recibidos que si nos mostramos arrogantes. Sacando el ejemplo del dojo, ¿cómo reaccionan los empleados hacia un jefe que no saluda al entra y cree que sabe todas las respuestas? ¿lo respetan? ¿lo apoyan? ¿sería diferente la actitud si el trato fuera más horizontal y con respeto? Reforzemos nuestras buenas conductas y cultvemos la educación en cada actividad que realicemos

El segundo principio: El aprendizaje es sólido solo con el dominio de los principios fundamentales. Recuerdo que dejé de practicar Aikido por unos años, por motivos laborales y personales, cuando regresé mi entenamiento consistió en hacer las cuatro primeras técnicas durante varios meses, con la intención de recuperar la forma, luego de esa etapa las demás técnicas fluyeron solas. Al igual que un árbol, si no se tiene una base fuerte éste no puede crecer, si no se dominan los principios básicos de la técnica no se puede avanzar y dominar técnicas más elaboradas; si no se sabe sumar y restar no se puede multiplicar o no se llegará nunca a ingresar a una universidad; si no sabemos cómo ver y escuchar, nunca sabremos cómo enseñar.

El tercer principio: El perfeccionamiento de la técnica se debe únicamente a la práctica. Cuando le preguntaban a Sensei cuanto se debía practicar una técnica el decía "una vez no, cien no, mil no, diez mil..." y por ahi que empieza a salir bien, en realidad la técnica perfecta es más un sentir que algo físico, siempre vamos a mejora y siempre podemos hacer la técnica mejor, si no practicamos, no mejoramos. Esto, llevado a nuestra vida también es aplicable, si acumulamos títulos universitarios, cursos de capacitación, medallas y diplomas, pero no aplicamos nada, terminaremos olvidando lo aprendido, que es algo que sucede con muchos profesionales hoy en día.

El cuarto principio: El Dojo es el lugar donde se cultiva la pluma y la espada. No solamente lo físico es importante, sino también lo moral y espiritual, ying y yang, blanco y negro, suave y fuerte, BALANCE. Llevemos el dojo a nuestra vida diaria y practiquemos el balance. Busquemos el balance en todas nuestras actividades, balanceemos nuestra vida laboral con la familiar, busquemos a los amigos y cultivemos la comunicación.

El quinto principio: Honrar el legado de los antepasados, padres y maestros. Sin historia no somos nada, si no aprendemos nada de nuestros mayores estamos destinados a cometer los mismos errores o peores. Siempre debemos de aprovechar las enseñanzas de quienes han vivido más que nosotros, por más que en algún momento nos parezcan anticuadas o ilógicas, siempre tratemos las opiniones de nuestros mayores con respeto.

El sexto principio: Entregar el espíritu en toda actividad de superación. Se está poniendo de moda la palabra "pasión", básicamente porque involucra entregarse en cuerpo y alma, de manera incondicional. En toda actividad que realicemos no solamente debemos de poner nuestro cuerpo, sino también el espíritu, cuando lo realicemos es de seguro que vamos a obtener y a menudo exceder los resultados que esperamos.

El séptimo principio: Buscar siempre la perfección en todo lo que se realice. Con la interpretación de este principio quisiera tener un trato especial, hace un par de semanas hablaba con los chicos de la universidad sobre un principio de mejora continua que dice "no dejes que lo perfecto se ponga en el camino de lo mejor" y se refería a que s podemos realizar una mejora e ir teniendo ganacias tempranas que las implementemos, la perfección irá llegando en el camino, pero por lo menos lo que hacemos es mejor que lo que teníamos. Entonces este principio apunta a que nuestra mira siempre tiene que estar en la perfección, pero para llegar a ella tenemos que ir avanzando, paso a paso, pero lo más rápido que se pueda.

El octavo principio: Ayudar a los demás es ayudarse a si mismo. Compartir lleva a enriquecer el espíritu, enseñar nos ayuda a aprender más, siempre que uno ayuda a alguien recibe algo a cambio, que puede ser algo tan simple pero gratificante como un gracias o una sonrisa. Nunca despreciemos las oportunidades de ayudar al prójmo si está en nuestras posibilidades, lo que recibimos a cambio va más allá del dinero y la satisfacción personal.

El noveno principio: Superando las dificultades se alcanzará el éxito deseado. Sin lucha no hay gloria, si es muy fácil llegar a la meta la satisfacción no es la misma. Si queremos algo siempre vamos a tener que superar dificultades, es la ley de la vida, no debemos dejarnos vencer por ellas, debemos buscar apoyo, entregar el espíritu y encomendarnos con todas nuestras fuerzas para llegar. Cuando estamos en el dojo y tenemos que rendir alguna prueba física, muchas veces hablamos del segundo aire, el que sale cuando creemos que no podemos más, es ahi, cuando superamos esa barrera, que ganamos en técnica y en experiencia. En la vida, cuando creemos que no podemos avanzar, es cuando debemos de buscar nuestro segundo aire para llegar al siguiente nivel.

El útlimo principio: La grandeza de una nación la determina la calidad de su gente. Es quizás el más trascendente, Sensei siempre nos dice, "porqué el Perú no mejora? es más grande que Japón y con mayores recursos naturales, están sentados en una silla de oro", al final la respuesta está en nosotros, cada uno de nosotros debe de entregarse para hacer mejor a nuestro pais. Siendo buenos ciudadanos, dando lo mejor de nosotros, actuando correctamente, podemos mejorar el Perú. Muestra de esto es que el Perú está cambiando, si vemos cómo estaba el pais hace veinte años, en verda han habido progresos, cada vez hablamos más de nuestra cultura, nuestro pisco, nuestros valores, eso es lo único que va a hacer crecer al país.

En el dojo buscamos formar personas, no luchadores, nos preocupamos por una formación integral, nuestros practicantes llegan a integrar una gran familia, en la cual nos preocupamos por el resto, con valores sólidos y principios de vida que nos lleve por este camino de búsqueda de armonía que es el Aikido Keitenryu.

domingo, 17 de enero de 2010

El examen de Shodan - 1993

Les contaré lo que recuerdo de esa época. En el blog anterior les comentaba que había visto a Sensei Kanai por última vez en 1990 cuando tomó exámen a un grupo de tres shodanes del Centro Cultural Peruano Japonés. Nosotros seguimos entrenando bajo la atenta guía de los senseis Jorge Calderón y Henry Ishibashi, eran lo que nosotros ahora llamamos nuestras "épocas doradas".

Recuerdo que entrenabamos a diario y que poco a poco fuimos mejorando nuestra técnica. Los que estabamos en etapa escolar o universitaria teniamos la ventaja de poder ir a más de un horario. Sensei Jorge nos pedia que siempre que tuvieramos un tiempo libre lo aprovechasemos para practicar.

Ya a comienzos de 1993 teniamos en el dojo un buen grupo de cinturones marrones con 1 kyu, algunos de ellos con muchos años de práctica. Yo tenía 18 años en ese entonces y era de los más jóvenes, así que no puedo entrar en muchos detalles sobre la organización, pues era un "soldado" más que seguia a nuestros líderes.

El proyecto era hacer que Sensei Kanai venga, pero con el adicional de que invitemos a su Sensei, el Sensei Yoshio Kuroiwa, a que nos tomen el examen. Sensei Calderón siempre nos recuerda que para embarcarnos en este poyecto tuvimos que endeudarnos y que él personalmente firmó letras por el monto de los pasajes, con el fin de poder cumplir el proyecto y sin más garantia de que como grupo ibamos a hacer de todo para financiar el monto.

Y así fue, nuestra pequeña asociación organizó diversas actividades entre ellas un ciclo de películas de samurais, fiestas, rifas y demás, y la deuda fue saldada.

La llegada de Sensei Kanai y Sensei Kuroiwa era un evento importantísimo, ibamos a ver a nuestro fundador y a su maestro, que había practicado con el OSensei en Japón, es decir, era muy probable que fuera lo más cercano que ibamos a estar de nuestros orígenes.

Sensei Kuroiwa nos dio un seminario de dos días, con muchas explicaciones sobre el origen de nuestras técnicas. Vimos como una persona de 60 años podía realizar técnicas con suma precisión. Además Sensei Kanai, nos mostró una vitalidad y nivel técnico impresionante.

Recuerdo que el examen fue un día domingo, las condiciones eran que sea a puerta cerrada y que no podía ser filmado. Recuerdo que duró bastante, pero que estábamos en tan buena condición física que no lo sentimos. Recuerdo también que Sensei Kanai me lanzó después del examen y decía "bonito, bonito" y durante buen tiempo me preguntaba si era porque caía bonito o porque quería que caiga mejor.

Esa fue la culminación de una etapa de preparación y el comienzo de un camino de vida, haciamos ingresar a nuestras vidas a Sensei Kanai, que regresó a liderar el grupo y nos trajo nuevas enseñanzas. De ahi continuamos caminando juntos hasta el día de hoy.

El grupo ha crecido, las personas han cambiado, pero todavía existe un nucleo de amigos con los que somos "contemporáneos" de práctica y que nos sentamos a recordar viejas historias del "viejo dojo". Nuestra intención es hacer lo más que podamos para poder transmitirle a las generaciones futuras lo bueno que nosotros encontramos en el Aikido. Es nuestro humilde aporte a la humanidad.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Mi descubrimiento del Aikido

Descubrí el Aikido por casualidad, a los catorce años con unos amigos nos animamos por practicar karate, pero teníamos la extraña idea de que practicando una vez por semana podíamos dominar algo. Nada más lejos de la realidad.



Por estos azares del destino llegamos al Centro Cultural Peruano Japonés a practicar lo único que nos quedaba en un horario "aceptable", sábado por las tardes, era algo que nos decían era una mezcla de "judo y karate" que se llama Aikido.



Los primeros días nos enseñaron a rodar y a hacer una técnica básica que ninguno de nosotros pudo repetir en su casa, al día siguiente nos dolía todo el cuerpo y eramos tan indefensos como el día anterior.



Así poco a poco fuimos aprendiendo un poco de esta "extraña y nueva" arte marcial, el profesor era peruano, el Sensei Jorge Calderón, quien estaba de manera "circunstancial" actuando de cabeza del dojo mientras el Sensei Michio Kanai estaba fuera de Lima.



A los pocos meses de práctica, cuando ya empezabamos a tener algo de interés, empezamos a ir más de una vez por semana, veíamos con cierta admiración a los alumnos mayores, haciendo volar a los otros por los aires y preguntándonos cuando seríamos como ellos. Pero no hubo nada mejor que el mes de marzo de 1990...

En marzo apareció Sensei Michio Kanai en una breve visita por Lima, para tomar exámen de grado a tres de sus alumnos mayores: Hiroshi Tao, Ken Goshima y Christian Llanos. Era espectacular ver como este japonesito de un metro cincuenta y algo hacía volar por los aires y retorcerse de dolor a nuestros propios profesores y fue la motivación que faltaba para seguir adelante, mi meta era llegar a ser uno de los ukes (atacantes) de Sensei Kanai.

Así pasaron los días, practicando cada vez más fuerte y frecuentemente, conociendo mucha gente, intercambiando experiencias. Los veranos eran inolvidables, pues pasábamos mucho tiempo en el dojo, ayudando a los alumnos mayores a dar clases, de paso que aprendiamos y practicabamos sin costo.

Poco a poco fuimos ascendiendo en grado y en el año 1993 se dio la oportunidad de ascender a Sho dan (cinturón negro primer grado), que es parte de una historia que les contaré más adelante...